No pudo ser

2013-02-27

El pasado 27 de febrero los meteorólogos vaticinaron una gran nevada en Madrid y en el resto de la península… Es cierto que, en prácticamente todas las comunidades, incluso en la sierra de Madrid, cayeron verdaderas cantidades de nieve. Se llegó a cotas de casi un metro de espesor, pero en la capital, en la capital parecía que íbamos a ver las calles encanecidas, intransitables, pero nos quedamos con las ganas; con ganas de disfrutar, como niños, de esa magia blanca. ¡No pudo ser!
Demasiados coches, demasiada polución, demasiado viento que arrastraba las nubes hacia la sierra, demasiada sed en las calles y parterres que llevaban meses sin sentir la humedad de la lluvia y esos pequeños, escasos copos de nieve, no tuvieron tiempo de aposentarse, fueron engullidos, abosorbidos, por una tierra seca.
Desde mi terraza así es como vi y viví esa nevadita que duró menos que un suspiro. Desde mi terraza se aprecian las dos caras de la moneda: primavera en las alturas. Bruma, frío y nieve a ras de suelo.

Juana Castillo Escobar

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